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Cristian Rene Giron Toledo
Carné: 201503226
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Efraín, alcanzada la edad necesaria para
emprender una sólida educación, fue enviado por sus padres a la ciudad de
Bogotá, en donde, tras seis anos de esfuerzo, consiguió coronar sus estudios de
bachillerato.
María, entre tanto, lejana ya las delicias de
la infancia, se había convertido en una bellísima muchacha, cuyas dotes y
hermosura encandelillaron al recién llegado bachiller.
Ciertamente la sorpresa del muchacho fue
compartida. También María se sintió vivamente Impresionada ante las maneras y
el porte de su primo, y aquella mutua admiración dio tránsito a un vehemente
amor que se apoderó de sus corazones, sin que ellos mismos pudieran
comprenderlo o sentirlo.
El cariño de los jóvenes progresó dulcificado
por las bondades de su medio y muy pronto, a pesar de que ellos quisieron
ocultarlo, los ojos de sus mayores recabaron en este mutuo afecto. Entonces,
una sombra dolorosa se interpuso entre los dos enamorados. Los padres de
Efraín, quienes abrigaban un vivísimo amor por su sobrina, no podrían olvidar
una penosa circunstancia .que señalaba indefectiblemente su destino. Tal como
su madre, muerta bastante tiempo atrás. Marta daba muestras de padecer una
dolorosa enfermedad.
Aquella dolencia, que llevara a la muerte a quienes la
padecieran, tarde o temprano, empezaba a notarse en el semblante juvenil de la
muchacha. Ningún alivio era suficiente, y aunque el ánimo de los buenos señores
se inclinara favorablemente al amor de los muchachos, la posibilidad, casi
indudable, de la muerte temprana de María, los obligaba a oponerse.
A pesar de ello, sus acciones no revistieron
crueldad o torpeza. Todo lo contrario, el padre llamó a Efraín a su lado y sin
mostrar señal alguna de su íntima determinación, lo instó a viajar a la lejana
Europa a fin de adelantar estudios superiores de medicina. Aquella solicitud
conturbó el ánimo de la enamorada, quien veía con profundo pesar la forzosa
distancia que entre los dos pudiera interponerse. Sin embargo, la voluntad
paterna fue determinante y tras una serie de obstáculos y aplazamientos que
llenaron de felicidad el corazón de los amantes, Efraín enderezó sus pasos
rumbo a Londres. El dolor de los primeros tiempos de separación fue mitigado
por las incontables cartas que los muchachos se enviaban.
Muy pronto, Efraín resintió las dilaciones y
tardanzas de su amada. Y cuando esta situación más lo mortificaba y ofendía,
supo por boca de un amigo recién llegado a Inglaterra, que la joven María había
sido postrada por una dolorosa enfermedad que la amenazaba cruelmente y que
requería su presencia. Inauditos fueron entonces los dolores de Efraín tratando
de encontrar vías inmediatas para su desplazamiento desde Europa.
Las enormes distancias y la lentitud de los
transportes se erigía como otras tantas lanzas que mortificaban su corazón.
Días y días se sucedían, sin que la añorada patria asomara en el horizonte.
Llegaron después tas penalidades de la travesía de ríos y montanas, los
accidentes, las lluvias, la crueldad de la naturaleza que inconmovible asistía
a los agónicos esfuerzos del enamorado. Cuando ya Efraín consiguió descabalgar
en tierras de «El Paraíso» y saludó emocionado a sus padres, por el semblante
de aquellos adivinó la verdad: sus esfuerzos fueron vanos.
La amada no pudo aguardar su llegada y con su
nombre entre los labios falleció.
La desesperación de Efraín lo condujo hasta
el pie de la tumba de María, en donde los recuerdos de las alegrías pasadas que
la llevaron hasta la postración. Finalmente, incapaz de soportar la vida en
medio del maravilloso valle que fuera escenario de su amor y que lo inundaba
cada instante con su alud de recuerdos y emociones, Efraín decidió abandonar
para siempre la tierra de sus mayores y se adentró en lo desconocido.
ANALISIS DETALLADOS DE EFRAIN Y MARIA
Efraín
La atracción sexual de
María representa una actitud sana por parte de Efraín hacia la pasión amorosa;
el amor espiritual no debe estar separado del amor físico.
Los rasgos definidores
de la sicología de Efraín (su orgullo como miembro de la aristocracia local, su
interés en los humildes, su sensualidad, su condición de poeta, su amor a la
naturaleza) están ampliamente documentados en la personalidad de su creador.
Salta a la vista, entonces, que Efraín no es un estereotipo literario, como
suele declarar la crítica, sino que es un autorretrato de su autor. Es cierto
que Efraín coincide con el típico héroe romántico en su gran capacidad
emocional y en su tendencia a creerse un dandi de la época.
María
María muestra ser dulce
y sumisa desde su aparición inicial; al contrario de otras mujeres, ella no
recibe placer de las pequeñas riñas de novios, y hace lo posible por evitarlas.
Ella cree en la superioridad intelectual de los hombres, y piensa que las
mujeres no deben ofrecerles consejos.
El temperamento manso y
pacífico de María no la coloca en una posición de desventaja respecto al novio
más dominante; es precisamente su suavidad lo que más atrae y cautiva a Efraín.
En pocas palabras, María es una mujer verdaderamente femenina, que sabe comunicar
su amor sin que se note.
Esta característica de
feminidad es lo que hace de María la mujer ideal.
Aunque inteligente,
María no tiene educación formal otro ideal romántico. En el siglo diecinueve en
Colombia, lo normal era que las niñas sólo aprendieran los oficios de la casa y
que se dedicaran exclusivamente a sus familias. Los instintos maternales de
María cumplen otro requisito del Romanticismo, igual que su firme fe religiosa,
su languidez amorosa.
Es difícil crear una
relación más exacta de los otros personajes pues son mas efímeros y de menos
importancia en la obra.
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